Investigaciones recientes atribuyen a la granada (sobre todo al zumo) una poderosa capacidad antioxidante, mayor incluso que la del té verde o el vino, que ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y cáncer.

La granada es un producto natural que por sus propiedades nutritivas está al servicio de la salud. Esta fruta propia del otoño y el invierno ha incrementado en los últimos tiempos su popularidad.
Investigaciones recientes atribuyen a este alimento (sobre todo al zumo) una poderosa capacidad antioxidante, mayor incluso que la del té verde o el vino, que ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y cáncer. Rica en agua y potasio, la granada se convierte a la vez en la gran aliada de las dietas para perder peso y evitar la retención de líquidos.
Al cuidado de la salud
En la composición de esta deliciosa fruta se encuentra el secreto de sus beneficios. Sus pequeños granos interiores guardan una concentración de nutrientes, entre los que cabe destacar:
- Flavonoides: estos pigmentos de origen vegetal a los que debe su color rojizo, poseen una intensa actividad antioxidante. Debido a esto, se señala a este alimento como un gran protector frente al cáncer.
- Potasio: su alto contenido en este mineral ayuda a reducir la tensión arterial. Sumado a su riqueza en agua, hace de la granada un buen diurético. Muy indicada en casos de retención de líquidos y en personas que estén siguiendo un plan de adelgazamiento.
- Dosis de vitamina A, calcio, fósforo y taninos: estos últimos son sustancias con efectos astringentes y antiinflamatorios, lo que favorece el alivio de diarreas e inflamaciones intestinales. Se recomienda para beneficiarse de estas propiedades tomar la fruta en zumo, ya que dichas sustancias se hallan en la telillas blanquecinas que separan los granos.
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